El Rosario en los Jardines Vaticanos concluye el Mes Mariano: más de 200 santuarios conectados en todo el mundo
Más de 2.500 fieles participaron en la tarde del 30 de mayo en el rezo del Rosario presidido por el Papa León XIV en la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes de los Jardines Vaticanos, tradicional cita que marcó la conclusión del Mes Mariano. A la celebración se sumaron también más de 100.000 participantes conectados mediante transmisión televisiva en directo desde más de 200 santuarios marianos repartidos por los cinco continentes.
Gracias a las conexiones por video, el momento de oración adquirió una dimensión internacional, uniendo idealmente al Vaticano con numerosos lugares de devoción mariana. Las imágenes llegaron al Santuario de la Madre de Dios de Zarvanytsia, en Ucrania; al Santuario Internacional de Nuestra Señora de la Paz y del Buen Viaje de Antipolo, en Filipinas; y al Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en Portugal. También participaron el Santuario de María Reina de la Paz de Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina; el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Francia; el Santuario de San Charbel en Annaya, cerca de Biblos, en el Líbano; y el Santuario Pontificio de la Santa Casa de Loreto.
Entre los demás lugares conectados figuraban el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, el Santuario Nacional de Nuestra Señora Aparecida en Brasil, Jasna Góra en Częstochowa, Polonia, el Santuario de Nuestra Señora de Knock en Irlanda, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Ciudad de México, el Santuario Mater Misericordiae de Vilna, en Lituania, el Santuario Mariano de Altötting en Alemania, la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington D. C., Estados Unidos, así como el Santuario de Nuestra Señora de Arabia en Kuwait y la Catedral de Nuestra Señora de Arabia en Baréin. La oración se desarrolló mediante la meditación de los Misterios Gozosos, desde la Anunciación hasta el Hallazgo de Jesús en el Templo.
Cada misterio fue introducido por la proclamación de un pasaje evangélico y acompañado por intenciones de oración confiadas a lectores procedentes del Líbano, Nicaragua, Ucrania, Tanzania y Siria. Se otorgó un relieve especial a la invocación por la paz.
Los fieles rezaron por las víctimas de los conflictos armados, con un pensamiento particular para los más vulnerables —niños, ancianos y enfermos— y por las familias marcadas por las divisiones y los sufrimientos causados por la guerra. Otra intención estuvo dedicada a quienes llevan consuelo espiritual y esperanza a las poblaciones afectadas por la violencia, para que continúen siendo instrumentos de misericordia y solidaridad.
Durante la celebración también se rezó por el personal sanitario, los voluntarios y los trabajadores humanitarios comprometidos diariamente en la asistencia a los más necesitados, así como por quienes han acogido a los refugiados, sosteniéndolos con generosidad y espíritu de fraternidad.
Asimismo, se dirigió un pensamiento especial a los prisioneros y a cuantos sufren humillaciones y violaciones de su dignidad, para que no pierdan la esperanza y puedan encontrar apoyo en el camino hacia la reconciliación. El rezo del Rosario concluyó con una súplica para que, por medio del sacrificio redentor de Cristo, cesen los conflictos que afligen al mundo y pueda establecerse una paz estable y duradera entre todos los pueblos y naciones.